Meghan Markle pasará Navidad con la realeza

Es la primera vez que esto ocurre. En 2010, la duquesa de Cambridge, todavía Kate Middleton, no corrió la misma suerte.

Meghan Markle es bien recibida en la familia de su prometido, el Príncipe Harry, lo demuestra que haya sido invitada por la Reina Isabel II a pasar con ellos la temporada de Navidad en Sandringham House.

Es costumbre de esta casa que las novias de la familia no la pisen sin boda de por medio, pero según publicaba el diario Times, Harry le ha pedido a su abuela que este año haga una excepción con Meghan y la reina ha accedido a su deseo.

Es la primera vez que esto ocurre. En 2010, la duquesa de Cambridge, todavía Kate Middleton, no corrió la misma suerte y tuvo que pasar la Navidad con sus padres en Berkshire, sin la compañía del príncipe Guillermo.

A gente que dejó de ser parte de la familia como Sarah Ferguson, por su parte, se la suele alojar en Wood Farm, una casita situada en los terrenos de Sandringham, para que pueda estar cerca de sus hijos. Sin embargo, es en Wood Farm donde vive el duque de Edimburgo desde que se jubilara el pasado verano.

Si el castillo de Windsor es la casa de los fines de semana y Balmoral la de verano, Sandringham es la elegida por Isabel II para reunir a los suyos por Navidad. Tradicionalmente, la reina se traslada allí dos días antes de Nochebuena y se queda hasta el final de la primera semana de febrero, fecha en la que murió su padre y accedió ella al trono. Los adornos navideños no desaparecen hasta ese momento.

El Príncipe Harry y Meghan Markle, sin embargo, abandonarán antes la casa y está previsto que viajen a Estados Unidos pasa pasar la nochevieja con la madre de la actriz, Doria Ragland.

También estarán presentes en el intercambio de regalos de nochebuena, que por deseo de Isabel II carecen de valor económico y suelen ser más bien de tipo humorístico.

La Princesa Diana, que nació en otra de las propiedades de Sandrigham, se quejó en una ocasión de lo austeros que eran sus regalos. Las primeras navidades que pasó con ellos, les compró jerseys de cachemira. Nadie la había avisado de la peculiar costumbre de la Reina.