¿Conoces las verdaderas propiedades nutricionales del huevo?

El huevo está formado por 3 estructuras de diferente composición: la clara, la yema y la cáscara. La clara supone el 57% del peso total y se compone en su mayor parte por agua y proteínas. La yema constituye el 31% del peso total y contiene principalmente grasas y proteínas. El contenido de calorías del huevo es del orden de 150 por cada 100 gramos de porción comestible.

El interés nutricional de los huevos reside sobre todo en su aportación de proteínas, que tienen un elevado valor biológico; un huevo medio (60 g) aporta alrededor de 7 g de proteínas. Estas proteínas son ricas en aminoácidos esenciales, y el equilibrio entre estos aminoácidos es muy bueno, lo que permite considerar la proteína del huevo como una proteína de referencia.

La yema, si bien posee grasas, el contenido total es de 4 a 4,5 g por unidad, de las cuales 1,5 g son grasa saturada y el resto insaturada, estando presente el ácido graso esencial, el ácido linolénico. Esta relación en el contenido de ácidos grasos (saturados/insaturados), hace del huevo, un alimento cardiosaludable a pesar de que su contenido en colesterol sea un poquito elevado, de 500 mg/100 gramos.


Otros nutrientes destacables en el huevo son las vitaminas liposolubles A, D, E y otras vitaminas hidrosolubles del grupo B (tiamina (B1), riboflavina (B2), piridoxina (B6), cobalamina (B12)). De hecho, las yemas de huevo son uno de los pocos alimentos que naturalmente contienen vitamina D (sin ser aditivados, sino en forma natural).

Asimismo, están presentes minerales como hierro, fósforo, sodio (el huevo es uno de los alimentos de origen animal más ricos en este mineral), zinc y selenio.

Huevos revueltos perfectos

Ingredientes

  • 2 huevos muy frescos
  • 2 lonchas de pavo braseado (*)
  • tomates cherry
  • sal
  • pimienta
  • perejil fresco
  • aceite de oliva virgen extra

Preparación

Troceamos el perejil y los tomates y reservamos.

Batimos los huevos y los mezclamos con el fiambre cortado en tiras.

Engrasamos una sartén antiadherente con media cucharada de aceite y la ponemos a fuego medio-bajo (5/12). Si esperar a que se caliente, añadimos los huevos batidos.

Cuando pasados unos segundos veamos que se empiezan a cuajar ligeramente por los bordes, empezamos a moverlos con la espátula tal como podéis ver en el vídeo y bajamos el fuego al mínimo (1/12). Lo que haremos serán movimientos con la espátula como si fuésemos plegando los huevos con mimo, ya que no nos interesa que queden trocitos muy pequeños de huevo cuajado que quedarían resecos.

Mientras los estamos moviendo con la espátula, de vez en cuando levantamos la sartén del fuego y, cuando casi estén listos, lo apagamos. Seguimos moviéndolos unos segundos más hasta que estén cuajados a nuestro gusto y los pasamos a un plato.

Les ponemos sal, pimienta y perejil picado por encima y acompañamos con los tomates cherry que teníamos reservados. Es muy importante no poner la sal hasta el final, pues la sal es un ingrediente que absorbe humedad y si la ponemos al batir los huevos, al final nos quedarán mucho menos jugosos.