El colesterol ayuda a escapar del virus de la gripe, según estudio

La configuración molecular crea una forma de cuña exagerada dentro de la membrana celular que curva y estrecha el cuello del virus en ciernes hasta que se rompe el cuello.

Después de que un virus de la gripe infecta una célula huésped y secuestra su funcionamiento interno para crear copias de sí mismo, estas copias se juntan en brotes virales que se liberan de la célula anfitriona para infectar de nuevo, pero un nuevo estudio proporciona una imagen más clara.

Usando una técnica llamada espectroscopia de resonancia magnética nuclear (RMN) en estado sólido, el equipo descubrió que dos moléculas de colesterol se unen a una proteína de la gripe llamada M2 para separar las yemas virales de su huésped.

La configuración molecular crea una forma de cuña exagerada dentro de la membrana celular que curva y estrecha el cuello del virus hasta que se rompe el cuello.

Mientras que la investigación previa había demostrado que la acción de M2 dependía de las concentraciones de colesterol en la membrana celular, el nuevo estudio demuestra el papel exacto que juega el colesterol en la liberación del virus.

Aunque el equipo se centró en una proteína de la gripe en su estudio, “creemos que con este enfoque hemos desarrollado, podemos aplicar esta técnica a muchas proteínas de membrana”, dice Mei Hong, profesor de química del MIT y autor principal del artículo.

Las proteínas precursoras amiloide y alfa-sinucleína, implicadas en la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson, respectivamente, se encuentran entre las que pasan al menos algunas de sus vidas dentro de las membranas celulares, que contienen colesterol en sus capas grasas, dice Hong.

“Alrededor del 30% de las proteínas codificadas por el genoma humano están asociadas a la membrana celular, por lo que estamos hablando de muchas interacciones directas e indirectas con el colesterol”, señala. “Y ahora tenemos una herramienta para estudiar la estructura de proteínas que se une al colesterol”.

El colesterol no se distribuye de manera uniforme por toda la membrana celular: hay “balsas” enriquecidas con colesterol junto con áreas menos enriquecidas.

Los nuevos hallazgos no tienen ninguna implicación directa para vacunar o tratar la gripe, aunque podrían inspirar nuevas investigaciones sobre cómo prevenir la aparición de brotes virales, dice Hong.